
Después de nuestra estancia en Barcelona, zarpamos a principios de Julio hacia la Costa Azul. La intención era ir subiendo la Costa Brava con calma, pero la verdad es que tuvimos que aprovechar una ventana de tiempo favorable y llegar al Sur de Francia de un tirón, porque venían mal dadas al cabo de unos días. Además, no es nada fácil encontrar un amarre en puerto para nuestro barco en caso de que hubiéramos tenido que recalar, como no fue fácil encontrar amarre en Francia.
Estuvimos casi una semana al ancla en frente de Théoule-Sur-Mer, una bahía preciosa y bien resguardada, antes de que pudiéramos entrar en el puerto de Mandelieu-La Napoule, donde estuvimos unos días más antes de salir hacia Saint Tropez.
El 2 de julio cruzamos la línea de salida de la regata Trophée Bailli de Suffren, Saint-Tropez – Malta, con dos escalas: Porto Rotondo (Cerdena) y Trapani (Sicilia). En total la travesía fueron unos 8 días. No tuvimos mucho viento, pero lo pasamos bien. Hicimos buenas migas con otro barco, Moonbeam IV, con los que armamos unos cuantos saraos de guitarreo y canturreo.
De Malta volvimos a Sicilia pero esta vez por la costa Este... parada técnica de un par de días en Siracusa, desde donde aprovechamos para ir a visitar el Etna. El paraje es increíble, los ríos de lava petrificados, el olor a azufre y una arena fina y negra que lo cubre todo. Impresionante. Además, hacía tanto frío allá arriba, que había incluso bloques inmensos de hielo cubiertos de ceniza. Y mucho viento.
Seguimos costeando en dirección Estrecho de Messina, Norte, y una de las cosas más impresionantes es que durante toda la navegación, hasta que cruzamos Messina, veíamos el Etna desde el mar, humeante. En cuanto se ponía el sol, se podía ver el río de lava incandescente bajando la ladera.
Fuimos dando la vuelta a Sicilia hasta llegar a Palermo, donde recogimos a los duenos del barco, que venían a pasar casi tres semanas a bordo. La gente en Sicilia es muy simpática y vivaracha, y como en casi toda Italia, en Sicilia se come muy bien. Tiene rincones muy bonitos, aunque también se puede ver que no hay mayor interés por promover la isla turísticamente, porque hay zonas bastante descuidadas, aunque también los hay lindísimos, como Cefalú.
A principios de agosto dejamos Sicilia atrás y fuimos hacia las Islas Eolias... qué bonitas!! Filicudi, Alicudi, Lipari, Vulcano, Panarea, Stromboli... hasta 8. Algunas son tan chiquitas que simplemente las rodeamos y las vimos desde la costa, pero en otras sí recalamos e hicimos noche. En general tienen todas la misma vegetación, que además es muy similar a Menorca: chumberas, chumberas y más chumberas, y alcaparreras (se dice así ??!!). La gente increíblemente amable y el pescado muy bueno. Hay islas más rústicas y auténticas, y hay otras más explotadas en lo que a turismo se refiere y donde se ve que pasa sus vacaciones la ´Beautiful people´ italiana. Unas mozas impresionantes!!! Guapísimas y de piernas larguíiiisimas (la mini-mini falda a la orden del día en estas islas). En cuanto a los chicos... psé, carne de gimnasio, insulsos. Pero las mujeres, en serio, llamaban la atención.
El sabor que me queda de las islas es sin duda ganas de volver. Como ibamos con los duenos, no pudimos entretenernos a visitar las islas con calma, porque ellos no tienen mayor interés por conocer. Para mí incomprensible, pero es lo que tiene estar trabajando y no de paseo. Así es que fue un poquito una pena, porque nos quedamos todos con la miel en los labios. Espero volver en otra ocasión, tal vez con mi propio barco?? ;)
Ya en dirección a la costa Oeste de Italia quisimos hacer noche en la Isla de Capri, pero una vez allí no encontramos sitio en puerto y nos fue imposible anclar por la mala mar que había, así que aterrizamos en un puerto feo con ganas, Castellamare di nosequé, pero donde la gente fue increíblemente amable. La ciudad tenía un aspecto horrible. Ahora, había un ambientazo en la calle, como pocas veces he visto. Casi como en las fiestas de Mahón, pero sin ser fiesta de nada. Tenían montada como una explanada, o un paseo, lleno de chiringuitos con mesas, sillas, platos, cubiertos, vasos de plástico. Uno al lado de otro, a rebosar de gente. Se podía comer todo tipo de pescado y marisco. Me pareció ver que se podía escoger el pescado que querías y tal cual lo tiraban dentro de la freidora. También se ofrecían ostras y otros mariscos. Muy chulo el ambiente de la gente en la calle, comiendo su pescadito o su plato de spaghetti (eso obviamente no puede faltar en Italia).
Fuimos navegando hacia el Norte por la costa y visitamos algunos lugares preciosos... Amalfi, Maratea... muy pintorescos.
Lo que me llevo del Sur de Italia... la amabilidad de la gente, la simpatía. Y algún que otro rincón donde me perdería unos cuantos días sin teléfono, sin mail y sin nada... sólo con mi plato de spaghetti vongole y alguna granita que otra (granizados: buenísimos!!!).
Hacia finales de agosto cruzamos a Cerdena, Olbia, donde se apearon los duenos. A esas alturas ya habíamos decidido que ibamos a hacer la regata de la Copa del Rey de barcos clásicos de Mahón, así que en cuanto pudimos zarpamos hacia Mallorca, donde pasamos unos días en Pollensa para luego cruzar a Menorca. Llegar a casa con Thendara... una experiencia. En cuanto nos acercamos a Menorca por el Cap d´Artrutx, yo iba asomando la nariz e iba diciendo... es que huele a Menorca!! :)
Pero bueno, fue visto y no visto. Llegamos el 26 de agosto y el 27 ya la primera regata. Fueron 4 días de regatas intensos, en los que prácticamente no tuve tiempo de ver a nadie, ni de ir a casa!! Lunes, día de trabajo intenso, martes pude hacer cuatro cosas propias y miércoles salimos de manana hacia el Sur de Francia otra vez. Pim, pam. Me hubiera gustado poder ensenar el barco a mis amigos, pero no pudo ser. Aún así fue bonito estar en casa con Thendara... :)
Ahora volvemos a estar en la Costa Azul, anclados frente a Cannes, delante de una de las Islas Lérins, Sainte Marguerite. Es un sitio muy bonito y de noche iluminan la fortificación que tenemos justo delante, así que... un lujo.
Pasaremos el fin de semana aquí y luego vamos a puerto a hacer 4 arreglos antes de la gran cita del Thendara, su presentación en sociedad como quien dice: las regatas de Cannes y Saint Tropez, donde se junta toda la flota de barcos clásicos y de época del Mediterráneo y alrededores. Un espectáculo sin igual...
Estuvimos casi una semana al ancla en frente de Théoule-Sur-Mer, una bahía preciosa y bien resguardada, antes de que pudiéramos entrar en el puerto de Mandelieu-La Napoule, donde estuvimos unos días más antes de salir hacia Saint Tropez.
El 2 de julio cruzamos la línea de salida de la regata Trophée Bailli de Suffren, Saint-Tropez – Malta, con dos escalas: Porto Rotondo (Cerdena) y Trapani (Sicilia). En total la travesía fueron unos 8 días. No tuvimos mucho viento, pero lo pasamos bien. Hicimos buenas migas con otro barco, Moonbeam IV, con los que armamos unos cuantos saraos de guitarreo y canturreo.
De Malta volvimos a Sicilia pero esta vez por la costa Este... parada técnica de un par de días en Siracusa, desde donde aprovechamos para ir a visitar el Etna. El paraje es increíble, los ríos de lava petrificados, el olor a azufre y una arena fina y negra que lo cubre todo. Impresionante. Además, hacía tanto frío allá arriba, que había incluso bloques inmensos de hielo cubiertos de ceniza. Y mucho viento.
Seguimos costeando en dirección Estrecho de Messina, Norte, y una de las cosas más impresionantes es que durante toda la navegación, hasta que cruzamos Messina, veíamos el Etna desde el mar, humeante. En cuanto se ponía el sol, se podía ver el río de lava incandescente bajando la ladera.
Fuimos dando la vuelta a Sicilia hasta llegar a Palermo, donde recogimos a los duenos del barco, que venían a pasar casi tres semanas a bordo. La gente en Sicilia es muy simpática y vivaracha, y como en casi toda Italia, en Sicilia se come muy bien. Tiene rincones muy bonitos, aunque también se puede ver que no hay mayor interés por promover la isla turísticamente, porque hay zonas bastante descuidadas, aunque también los hay lindísimos, como Cefalú.
A principios de agosto dejamos Sicilia atrás y fuimos hacia las Islas Eolias... qué bonitas!! Filicudi, Alicudi, Lipari, Vulcano, Panarea, Stromboli... hasta 8. Algunas son tan chiquitas que simplemente las rodeamos y las vimos desde la costa, pero en otras sí recalamos e hicimos noche. En general tienen todas la misma vegetación, que además es muy similar a Menorca: chumberas, chumberas y más chumberas, y alcaparreras (se dice así ??!!). La gente increíblemente amable y el pescado muy bueno. Hay islas más rústicas y auténticas, y hay otras más explotadas en lo que a turismo se refiere y donde se ve que pasa sus vacaciones la ´Beautiful people´ italiana. Unas mozas impresionantes!!! Guapísimas y de piernas larguíiiisimas (la mini-mini falda a la orden del día en estas islas). En cuanto a los chicos... psé, carne de gimnasio, insulsos. Pero las mujeres, en serio, llamaban la atención.
El sabor que me queda de las islas es sin duda ganas de volver. Como ibamos con los duenos, no pudimos entretenernos a visitar las islas con calma, porque ellos no tienen mayor interés por conocer. Para mí incomprensible, pero es lo que tiene estar trabajando y no de paseo. Así es que fue un poquito una pena, porque nos quedamos todos con la miel en los labios. Espero volver en otra ocasión, tal vez con mi propio barco?? ;)
Ya en dirección a la costa Oeste de Italia quisimos hacer noche en la Isla de Capri, pero una vez allí no encontramos sitio en puerto y nos fue imposible anclar por la mala mar que había, así que aterrizamos en un puerto feo con ganas, Castellamare di nosequé, pero donde la gente fue increíblemente amable. La ciudad tenía un aspecto horrible. Ahora, había un ambientazo en la calle, como pocas veces he visto. Casi como en las fiestas de Mahón, pero sin ser fiesta de nada. Tenían montada como una explanada, o un paseo, lleno de chiringuitos con mesas, sillas, platos, cubiertos, vasos de plástico. Uno al lado de otro, a rebosar de gente. Se podía comer todo tipo de pescado y marisco. Me pareció ver que se podía escoger el pescado que querías y tal cual lo tiraban dentro de la freidora. También se ofrecían ostras y otros mariscos. Muy chulo el ambiente de la gente en la calle, comiendo su pescadito o su plato de spaghetti (eso obviamente no puede faltar en Italia).
Fuimos navegando hacia el Norte por la costa y visitamos algunos lugares preciosos... Amalfi, Maratea... muy pintorescos.
Lo que me llevo del Sur de Italia... la amabilidad de la gente, la simpatía. Y algún que otro rincón donde me perdería unos cuantos días sin teléfono, sin mail y sin nada... sólo con mi plato de spaghetti vongole y alguna granita que otra (granizados: buenísimos!!!).
Hacia finales de agosto cruzamos a Cerdena, Olbia, donde se apearon los duenos. A esas alturas ya habíamos decidido que ibamos a hacer la regata de la Copa del Rey de barcos clásicos de Mahón, así que en cuanto pudimos zarpamos hacia Mallorca, donde pasamos unos días en Pollensa para luego cruzar a Menorca. Llegar a casa con Thendara... una experiencia. En cuanto nos acercamos a Menorca por el Cap d´Artrutx, yo iba asomando la nariz e iba diciendo... es que huele a Menorca!! :)
Pero bueno, fue visto y no visto. Llegamos el 26 de agosto y el 27 ya la primera regata. Fueron 4 días de regatas intensos, en los que prácticamente no tuve tiempo de ver a nadie, ni de ir a casa!! Lunes, día de trabajo intenso, martes pude hacer cuatro cosas propias y miércoles salimos de manana hacia el Sur de Francia otra vez. Pim, pam. Me hubiera gustado poder ensenar el barco a mis amigos, pero no pudo ser. Aún así fue bonito estar en casa con Thendara... :)
Ahora volvemos a estar en la Costa Azul, anclados frente a Cannes, delante de una de las Islas Lérins, Sainte Marguerite. Es un sitio muy bonito y de noche iluminan la fortificación que tenemos justo delante, así que... un lujo.
Pasaremos el fin de semana aquí y luego vamos a puerto a hacer 4 arreglos antes de la gran cita del Thendara, su presentación en sociedad como quien dice: las regatas de Cannes y Saint Tropez, donde se junta toda la flota de barcos clásicos y de época del Mediterráneo y alrededores. Un espectáculo sin igual...

2 comentarios:
Me alegro de tener noticias tuyas. Lastima el poco tiempo en Menorca. A ver si los convences de estar unos días mas.
Mucha suerte.
Felicidades portu búsqueda profunda de solidaridad.....
FELIZ AÑO
¿conoces el coaching?
pacobailacoach.blogspot.com
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